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La tristeza invadía su rostro desde hacía ya mucho tiempo. Todavía le dolía todo lo que le había pasado ayer. Pero no le importaba porque solo le pasaba a ella y sus dos hijos estaban bien. Toda la furia la descargaba con ella y eso, hasta lo agradecía…
Elena sabía que algún día terminaría de una forma o de otra esa pesadilla que le había tocado vivir y ante la que esperaba que todo cambiara algún día, que todo fuera diferente y que pudiera ser feliz.
Miraba a sus hijos ya dormidos, con una mezcla de cariño y tristeza a la vez. Los besó dulcemente y justo después de ese momento,  escuchó golpes en la puerta de su casa, un portazo al cerrar y gritos de quien la llamaba una y otra vez entre insultos. Ella, como intentando evadir lo que presagiaba, cerró la puerta de la habitación de los niños y se apresuró nerviosa hasta la cocina, con la idea de servir la cena a su marido y que todo estuviera bien para no enojarlo más.
Al día siguiente, Elena ya no estaba allí, pero allá donde estuviera, ahora era mucho más feliz…
Európides

Ya traté la violencia de género hace unos meses pero con el fin de encontrar si existe una razón o un motivo para llegar a esos extremos y por supuesto, intentar buscar soluciones para que se pueda evitar.

En esta ocasión, sólo veo importante y muy oportuno decir, que como medida preventiva para que a quien le ha pasado no le vuelva a ocurrir, se hace totalmente necesario el alejamiento o destierro del lugar donde vive la víctima, sin interpretarlo como una condena más.

Es decir, que cuando se condene a un maltratador, además de la pena de cárcel que le corresponda, se debería aplicar la pena accesoria de destierro o alejamiento en al menos una distancia de 300 kilómetros de por vida.

Sólo así, se evitaría el que muchas personas inocentes, cayeran en las manos de sus futuros asesinos.

Espero que algún día, se den cuenta de que una orden de alejamiento de 300 metros es llegar a la víctima en menos de un minuto, siendo imposible socorrer a quien vaya a ser agredida.

Dejo a continuación un pequeño poema que he hecho esta tarde al escuchar la canción que también añado en este post y que va en relación con todo este grave problema de nuestra sociedad.

Alejándome por mi…

De nada sirve esconderme,
ni portarme mejor o peor,
de darlo todo en la vida,
intentando ser agradable,
porque nada más verme,
siempre en mi verá un error,
siempre sellará mi salida,
aunque me muestre amable,
siempre llegará el horror.

No lucharé contra corriente,
no defenderé mi mala vida,
no me aferraré a esa gente
que interrumpe mi partida.

Abandonaré, dejaré ese camino,
jamás dejaré que me lastime,
lejos del que no me estime
y lucirá mi nuevo destino,
no esa vida rota, sin camino,
esa mala vida que me oprime.

Abriré las puertas a la razón
romperé todas las fronteras
y veré con quien mi corazón
sienta pasiones verdaderas.

Pasión al encontrar el amor
de quien de verdad me quiera
pasión que me quita el temor
en mi vida verdadera.

Vive tu vida, disfrútala,
aparta a quien no te merezca
y esa, tu vida, desátala
vive con quien te parezca.

Európides