Archivos de la categoría ‘Noche de ensueño’

– Pues déjeme un lado hombre, que mire usted como voy…

– Venga, pasa…

– Pero cuidado no pises una de mis…

– ¡Auuuu!

– …trampas para ratones.

– Ufff, ¡madre mía que dolor… Me ha pillado el dedo gordo… Con el que apoyaba el pie…!

(Y la peste que echa este tío… Pero al menos duermo bajo techo y en mi coche, es una suerte…).

– ¿Y como es que vas casi en pelotas muchacho?

– Es muy largo de contar, pero es que me han robado…

– Ah bueno, pues ponte esto si quieres…

(Como apesta esta ropa a podrido, pero más vale algo que nada, para salir del paso…).

– Esa ropa la llevé cerca de dos años, pero como me vomito un amigo, el Ambrosio, antes de morir, pues me la quite y ahí la tengo desde entonces. Sabía que alguna ver haría falta.

(Puagg, que asco, no sé si quedarme en pelotas, pero cualquiera se fía de este vagabundo, que me miraba de una forma sexual muy rara… Me la dejo puesta, que más vale prevenir).

– Que bocadillo más bueno que se está comiendo usted…

– Riquísimo, de jamón, pero ya no tengo más, este se lo ha dejado un niño cinco segundos olvidado y yo me lo he encontrado, je, je, je. ´

– ¿Es que tienes hambre?

– Mucha, llevo todo el día sin comer, como me han robado…

– Si quieres ahí tengo unos yogures, que a mi no me van mucho…

– Pues a mi me encantan, muchas gracias.

– Toma también esta cuchara y échales azúcar, que estarán más buenos, cómetelos todos si quieres….

(Pues estos deben de ser naturales o griegos de esos del anuncio de la tele, pues nada más azúcar.
Lo raro es que tienen tropezones como de fruta, aunque eso sí un poquito agrios para mi gusto).

– ¿Qué, están buenos?

– Buenísimos. Y más con el hambre que tenía…

– Pues fíjate que los tengo ahí y no me llaman la atención. Precisamente me los dio el Ambrosio
hace ya más de dos años…

– Pero… ¿No me diga que están caducados? Déjeme un mechero.

– Caduca en enero… A ver…, el 08/01/2006. ¡Tres años y medio caducados! ¡Ahí va, pero si están verdes! ¡Y me he comido seis…! Espero que no me sienten mal… Bueno, voy a aprovechar para dormir, que hoy ha sido un día largo y con muchas sorpresas…

– ¡GROOOOCFFFF FIUUUUU, GROOOOCFFFF FIUUUUU, GROOOOCFFFF FIUUUUU…!

( Que manera de roncar la del tío este, si el león de la Metro-Goldwyn-Mayer se queda corto a su lado,… Cualquiera puede dormir…) Y me están subiendo unos eructos agrios que me están revolviendo las tripas. Mira que no darme cuenta de lo de la fecha de caducidad de los yogures…).

– ¡GROOOOCFFFF FIUUUUU, GROOOOCFFFF FIUUUUU, GROOOOCFFFF FIUUUUU…!

Al rato…

¡Uy que dolor de barriga que me está dando… Que pinchazos!
¡Ay. Ay. Creo que voy a vomitar…

¡Bururbururbururguarfff…Bururbururbururguarfff…Bururguarfff…Bururguarfff…!

– ¡Ay! Qué a gusto me he quedado… He tirado hasta la hiel… Pero me he quedado nuevo. Si no fuera por este sudor frío que me ha dado y por estos picores que me están entrando… Debe de ser de la ropa esta. A ver si mañana voy a ver a mi casera y le pido una llave, pero cualquiera le pide algo, con la de meses que le debo. Bueno, ya me inventaré algo, que Bailis, siempre tiene recursos para todo.

Debe de estar amaneciendo, qué picores, maldita ropa. Voy a pegar una cabezadita aquí apoyado en la rueda. Vaya, si le han robado las ruedas también… es igual, me apoyo en el parachoques, que cualquiera entra ahí dentro con lo que ronca el abuelo…

A las siete…

– Pero muchacho, ¿qué te ha pasado en la cara y en los brazos?

– Voy a mirarme en el espejo… ¡Ahí va, si parece sarampión…Todo el cuerpo lleno…!

– Me voy a urgencias antes de que me vaya a más…

– Eso han sido los yogures ¡Ay! o la ropa ¡Ay!

– Adiós y gracias por cuidarme tan bien el coche.

– De nada muchacho, para eso estamos los colegas je, je, je. Vuelve cuando quieras, que tengo más yogures de esos que te gustan…

Voy rápido para el ambulatorio, lo malo es que descalzo dos kilómetros y medio cojo. Menos mal que sólo me corté un pie, así aprovecho y que me lo curen también.

Anuncios