Archivos de la categoría ‘Mi poesía’

Ya no queda nada

Publicado: 25 septiembre 2012 en Európides, Mi poesía, Poemas, Ya no queda nada


Ahora recuerdo…
Ahora me acuerdo y recuerdo,
que ya no hay nada…
No hay nada de aquel pilar.
De ese pilar que creamos
y que de amor llenamos,
que hacía hasta suspirar…
Ahora veo, y veo,
que ya no nos queda nada…
Solo un enfermo amor,
un amor que sin deseo,
solo regala dolor
y una vida trastornada…
No sé qué nos pudo pasar…
Hasta nuestras vidas dimos…
Y al entregar nuestros corazones
que puros y limpios pusimos,
daban más de mil y una razones,
mil y una razones para amar.
Todo lo quisimos dar
y de casi todo tuvimos.
Recuerdo aquel cantar,
recuerdo cómo vivimos
recuerdo nuestras canciones
y también el bienestar…
Tú, ya no eres quien me amaba.
Ni yo, la misma que te quería,
ni aquella que te cantaba…
Ahora ya no queda nada, nada…
Nada, nada queda de lo que había.
Y hay momentos que por dejarlo,
resignada en acabar y terminarlo,
hasta mi propia vida cambiaría.

Pero no puedo, me falta valor.

Mucho sin un pilar construimos.
Ahora he de vivir mi gran error,
maldiciendo ese día en que nos vimos
Európides

Hay muchas personas atrapadas en relaciones que empezaron con mucha ilusión y deseo, pero que de esa ilusión y ese deseo, por desgracia, ya no queda nada.

No ven solución y no saben qué hacer. Solo dejan que pase el tiempo esperando que se pueda arreglar, que ambos puedan cambiar, pero lamentablemente, casi nunca llega y viven el día a día de una vida que no desean ni quieren vivir…

A ellas, a estas personas, este pequeño homenaje y la solución a la situación que viven, tal vez la dé, quien sabe, a lo mejor en otro poema…


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Llegará ese día

Publicado: 16 septiembre 2012 en Európides, Llegará ese día, Mi poesía, Poemas



No sé si algún día llegará
o nunca llegará ese día…
Ese día que al mirarnos,
veamos en nuestro reflejo
a quien queremos ver
como si fuera un espejo.
Y ser quien queremos ser,
ni más joven, ni más viejo,
ni más alto, ni más bajo.
No de más, ni de menos tener.
Con mejor o peor trabajo.
Basta con querernos y querer…
Mirarnos y descubrirnos,
con defectos y virtudes.
Observarnos y admitirnos,
con las culpas e inquietudes.
Ser quien se es en verdad,
que ya es mucho y no se sabe.
Vivir en nuestra realidad,
sintiendo a las realidades.
Dar todo lo que se puede dar,
demostrando lo que vales.
Dando amor y pudiendo amar,
apartando a nuestros males.
Siendo fiel a ti y cambiando,
todo aquello que te apena.
Siendo feliz siempre y cuando,
busques todo lo que amena.

Cólmate de sana alegría
y de clara comprensión,
Llenando con tu simpatía
hasta el último rincón.
Seguir despierto, y soñando,
sin que nada te pueda afectar.
Vivir la vida, disfrutando,
una vida que te haga gozar.
No sé si algún día llegará
o nunca llegará ese día…

Európides

Aquel día

Publicado: 7 septiembre 2012 en Aquel día, Európides, Mi poesía, Poemas


Aquel día, el cielo estaba bello.
Una nube lentamente se movía.
La suave brisa agitaba tu cabello
y una rosa tu perfume repartía.
Un suspiro te quiso buscar,
para acercarse y estar a tu lado.
Un latido te quiso alcanzar,
al dejar mi corazón enamorado.
En una pintura te quise admirar
y miles de estrellas acudieron.
En una hoja te quise dibujar
y miles de almas en ti se vieron.
Európides

Amistad

Publicado: 6 septiembre 2012 en Amistad, Európides, Mi poesía, Poemas


¿Dónde estás amistad?
¿Dónde estás que te deseo?
Nunca sé si es de verdad
lo poco que de ti poseo.
Incluso te puedo buscar
y al buscarte, no te veo…
La amistad se puede ofrecer
con gestos y voluntad.
a quien la pueda merecer.
Es cuestión de lealtad.
Siempre esperé más, mucho más
de quien mi amistad tuviera.
Que lo diera todo sin pensar.
Esa es la amistad verdadera.
A un amigo se le ha de ayudar
y se está cuando falta se le hace.
A un amigo se le debe apoyar,
hasta si no te apetece o te place.
Se debe estar ahí, a su lado,
siempre ahí, intentando compartir,
el triunfo o si se ha fracasado,
la pena, la alegría o el sufrir…

Un amigo nos debe ayudar

y estar cuando falta nos hace.
Un amigo nos debe apoyar
y estar ahí porque le place.
Amistad apreciada y querida.
Quiero encontrarte y no puedo.
Por un amigo se da la vida,
pero siempre sobra más de un dedo…
Európides



Cogeré aquella hermosa senda…

Esa senda que se aleja
y por tramos se despeja
ayudando a caminar…
Esa senda que me inspira,
que del campo se retira
y me lleva a otro lugar…
Esa senda…
Que de día entre lo verde
me parece que se pierde
pero me quiere llevar…
Esa senda…
Que de noche se oscurece,
pero siempre que amanece
me sorprende al suspirar…
Esa senda…
Que apartada del camino
me señala mi destino
y me hace en qué pensar…

Esa senda…
Cogeré esa hermosa senda
que todos podrán encontrar…
Y nadie, nadie, nadie…
Nunca nadie, lo podrá evitar.
Európides

Ayuda a tu alma

Publicado: 29 agosto 2012 en Ayuda a tu alma, Európides, Mi poesía, Poemas



Nunca conserves el rencor
porque no te servirá de nada.
Es como darle un mal sabor
a una vida bien condimentada.
Deja a un lado a la avaricia,
que poco se gana teniendo más.
Sería invadirse de inmundicia
dejando en el olvido a los demás.
Desecha el enojo de la ira.
De nada servirá esa venganza.
La vida se nos muta y se gira
clavando y castigando con su lanza.
Olvida para siempre a la codicia.
Intenta no nadar en la riqueza.
Nos hunde en demasía en la malicia
y al tiempo nos consume la tristeza.
Acoge todo aquello que te llena.
Colma a tu corazón con el amor.
Olvida para siempre esa pena.
Olvida para siempre tu dolor.
Añade una dosis de esperanza.
Enhebra la alegría de tu ser.
Dale a tu mente confianza.
Siembra a tu alma de placer.
Európides

Faltabas tú

Publicado: 27 agosto 2012 en Európides, Faltabas tú, Mi poesía, Poemas

Marcharon todas las flores
para crear un hermoso lugar.
Eran millones y de colores
y ninguna se quiso quedar.
Lo mismo hicieron las nubes,
para así también admirar
y encontrar con sus virtudes
el lugar que han de regar.
Se fue también una estrella
para de cerca poder divisar,
la estampa divina y bella
que tanto se hacía presagiar.
Ya nadie se quiso perder
ese instante maravilloso.
Todos marcharon a ver
a ese cielo tan hermoso.
Nada quedó, solo el vacío,
todo se fue para empezar.
No se sentía calor ni frío,
ni de cerca la brisa del mar.
Y así pasó, que de repente,
cuando nadie lo esperaba,
algo nuevo y atrayente
nuestro cielo iluminaba.
Ahora sí, ya se entendía
y el silencio fue un clamor
lo más bello no existía,
faltaba ese nuevo color.
Un color que ya vivía
y que era el color del amor.
Európides