Archivos de la categoría ‘El broche de la dama’

Con fuerza a mi llegaba
la dama de la noche,
que sola y en su coche,
salió a pasear.
Y clava su mirada,
me besa sin derroche,
me ofrece un lindo broche
y vuelve a circular.
Prendido ya por ella
y su divina estampa,
espero a ver si escampa
y deja de llover.
Y quedo ensimismado
mirando a todas partes,
a ver si en mis descartes,
con suerte vuelvo a ver.
Espero varios días,
sentado en una esquina.
Que así sí se domina,
si vuelve a aparecer.
Y dudo que si al verla,
me siento hasta asustado,
al verla allí a mi lado
y pueda enmudecer.
Pasado mucho tiempo
y el broche siempre encima,
del monte aquella cima,
me hizo suponer,
que si esa mujer bella,
de nuevo apareciera,
sería quien dispusiera,
el broche devolver.
Le ruego que se quede
que quiero siempre verla,
por siempre yo tenerla,
que despertó mi amor.
Que al irse así de pronto,
como quien tiene prisa,
con su amplia sonrisa,
me causa un gran dolor.
De lejos ya la veo,
parece que me ha oído,
me sale hasta un silbido,
que empiezo hasta vibrar…
Me acerco hasta su lado
y allí mismo le digo,
que se quede conmigo.
La quiero enamorar…
De pronto ante mis ojos,
dejando su sonrisa
de forma muy sumisa
se empieza a alejar.
Al lado veo unas flores,
me acerco y allí leo
algo que ni me creo…
Murió en aquel lugar

Európides


Anuncios