Archivos de la categoría ‘Educación Vial’

>

La educación falla y ese error es la cuna que ayuda luego a elegir un mal camino, a estar desposeído de valores y de virtudes, dejando la puerta abierta a que el futuro de ese niño, vaya por la vía de la delincuencia o que no se adapte a la sociedad como un ciudadano ejemplar.


Efectivamente gran parte de la educación que un niño puede recibir, se cede a todo ese conjunto de actividades que hacen que esté todo el día ocupado y los padres queden sin ejercer parte de su responsabilidad como tales.


Pero esto ocurre en los padres que están preparados y en los que no lo están, pero es lo más cómodo para ellos, el que otros hagan su trabajo bien o mal. Y el resultado lo podemos apreciar en el conjunto de nuestra sociedad y tal vez se deba a la falta de sintonía entre padres y profesores, que unido a todas las carencias que presentan muchas familias, dan el resultado negativo.


Se debe de prestar ayuda a aquellos padres que por su carencias, necesitan un apoyo en la educación de sus hijos, para que de este modo tengamos el día de mañana personas íntegras, que estén capacitados para convivir y crear una sociedad mejor y más justa. 

Lo lamentable es que, como en todo, el remedio se busca cuando ya se ha caído en el error, en lugar de prevenir formando. 

Esto se ve en los Juzgados, fundamentalmente de Menores, en los que vemos esos primeros encuentros del menor con el delito, si nos fijamos, la mayoría, aunque pueda haber alguna excepción, son menores pertenecientes a familias con bajo nivel cultural, desestructuradas, con déficit de todo tipo, que suelen carecer muchas de ellas, de una figura paternal o maternal preparada que les sirva de apoyo y referencia.

Y por otro lado, está el entorno marginal, cercano a problemas como la droga. 

Es entonces cuando las instituciones imparten esos cursos formativos y de apoyo, tanto al menor como a su familia, pero ya en muchos casos es un poco tarde, y el resultado no siempre es todo lo óptimo que se desea. Se trata pues, de actuar antes de fracasar, de este modo está más garantizado el éxito deseado.

Bajo mi punto de vista creo que lo mejor sería que se hiciera algo para que esos padres carentes de un nivel aceptable para dar una educación correcta a sus hijos, asistieran de forma obligatoria a cursos, en donde pudieran aprender todo lo necesario para poder dar una correcta educación a sus hijos.


Esto, unido al esfuerzo de los centros docentes, con un buen programa de formación para ser un buen ciudadano, adaptarse a nuestra sociedad y a ser una buena persona.


Pero para eso sería necesario que existiera complicidad y coordinación entre los padres y profesores, para ir puliendo todas las carencias y fomentando el aprendizaje de los niños para conseguir esos grandes objetivos.


Al menos así lo veo yo y creo que sería lo más acertado, en vez de dejar todo en manos de los profesores, que tampoco se puede decir que sean perfectos todos, ni todo en manos de los padres, que tampoco lo son.


Pero si se vinculan y se aúnan esfuerzos, con una buena metodología para esas enseñanzas, se conseguiría mucho, más de lo que se pueda llegar a pensar.


Y por supuesto, sin adoctrinamientos de ninguna clase, como por desgracia algunos profesores por su cuenta y riesgo intentan inculcar.


Ahí podría estar la disyuntiva y la diferencia entre tener en el futuro ciudadanos ejemplares y útiles a la sociedad o despojos y carne de cañón de cárceles preparados para delinquir y consumar delitos.


Un saludo a todos.
Európides

Algunos padres y madres, que se preocupan de la educación de sus hijos, se cuestionan y piensan que podrían haberlo hecho mejor, que se han equivocado en esto o en lo otro, que tenían que haber insistido más en esa deficiencia que ahora, con el paso de los años notan en sus hijos.

De todos estos padres y madres, sólo unos pocos creen que lo han hecho bien y se sienten orgullosos de haber conseguido su objetivo y que sus hijos a su vez sean unos triunfadores.

Otros padres, ni lo piensan ni se les pasa por la cabeza, solamente se han dedicado a darles de comer, vestirlos y poco más, pero sin incidir en su educación y tampoco en la formación de esas personas a su cargo en cuanto a su educación como ciudadano, a que actúen con sensatez y lógica, a que sepan respetar al resto de las personas, a que sean más humanos…

Estos padres, son los que piensan que esa educación se la tienen que enseñar en los colegios, que los maestros están para eso y para eso les pagan, para enseñar, pero no aportan nada para complementar esa formación.

En España, por poner un ejemplo, existe un vacío en la enseñanza en las que unos y otros políticos, aunque ven que es necesaria, no se imparte.

De esto hace ya 25 años y durante este tiempo no se ha impartido nada que les haga saber a nuestros jóvenes lo que está bien o mal, el actuar con civismo, el respeto a los demás, la convivencia…

Y el que no haya tenido esa formación en el seno de sus familias, sólo habrá aprendido lo que haya aprendido en la calle, o sea, nada…

Antaño se decía que “el arbolito hay que enderezarlo cuando es pequeño”. Sabias palabras, ya que cuando es grande ya no hay nada que hacer y será casi imposible enderezarlo.

Con la educación, que no es sólo aprender matemáticas o historia, pasa lo mismo, si no se les ha enseñado de pequeños ni de mayores, nunca la tendrán y sólo sabrán lo que hayan aprendido por si mismos, sin que nadie se la inculque.

Y luego estos jóvenes se casan o forman una familia con todas sus carencias cívicas, éticas y morales, con las cuales, poco podrán ayudar a sus hijos porque no estarán tampoco preparados para ello.

El vacío de estas enseñanzas tuvo su principio como siempre ocurre, con los cambios. Porque los cambios han de hacerse siempre para introducir una mejora y no crear un vacío en el cual no se enseña nada.

Un ejemplo claro fue que se pasó de golpe a suprimir la asignatura de religión como obligatoria y el que no asistía a estas clases, se iba a otra a leer, a estudiar o a charlar con otros, pero sin aprender nada.

No digo con esto que con la religión se aprende todo lo referente para ser un buen ciudadano o para ser mejor persona, pero sí que ayuda y existe gran similitud y ejemplos que ayudan a ser una buena persona y un buen ciudadano.

Al menos antes te decían, no matarás, no robarás, ayuda al prójimo, entre otras cosas, pero es que ahora, no dicen nada. Y el no decir nada es lo que queda reflejado en nuestra sociedad, una falta de educación generalizada de la que sólo unos pocos se han librado gracias a la inestimable formación de sus padres y que la han podido transmitir a sus hijos.

Pero como digo, solamente unos pocos. El resto no se han podido beneficiar por la falta de formación de sus padres, que no han podido educar porque ellos mismos carecen de educación y mucho menos podrán transmitir nada a sus hijos.

Años se han esperado los politicos para dar un paso importante y darse cuenta de la necesidad de impartir en los centros docentes esta asignatura que hará con los años mejorar la calidad humana y social de nuestros ciudadanos. Como siempre tarde, muy tarde…

Espero que de una vez por todas, el gobierno, trabaje en este sentido y se den cuenta de la importancia que tiene la educación cívica, ética, moral y vial, para que en el futuro, nuestra sociedad, al menos esté colmada de buenos ciudadanos y buenas personas. Y no como ahora, que a las pruebas nos podemos remitir todos y muestras de todo lo contrario…

Cuantas veces hemos visto un coche aparcado en una acera o en un paso de peatones…
Cuantas veces casi nos atropellan por las prisas de no parar…
Cuantas veces hemos pisado una caca de perro…
Cuantas veces hemos visto que el dueño del perro no la recoge…
Cuantas veces hemos visto a transeuntes tirar papeles al suelo…
Cuantas veces nos hemos encontrado un retrete público con excrementos sin limpiar…
Cuantas veces vemos a gente escupiendo por las calles…
Cuantas veces se orinan fuera de la taza…
Cuantas veces hemos visto dejar tiradas basuras…
Cuantas veces hemos visto a vecinos tirar la basura por la mañana…
Cuantas veces se nos han colado cuando hacemos cola…
Cuantas veces han tirado colillas por los balcones y han quemado los toldos…
Cuantas veces han destrozado un banco para sentarse…
Cuantas veces han hecho pintadas en las fachadas…
Cuantas veces hemos visto a un individuo meando en la vía pública…
Cuantas veces no recogen los restos de un botellón…
Cuantas veces dejan desperdicios tirados en el campo…
Cuantas veces ha pasado una moto y nos ha dejado sordos…
Cuantas veces pone un vecino la música “a toda pastilla”…
Cuantas veces han cortado esa rosa tan bonita en un parque…
Cuantas veces hemos visto apartarse una anciana para que pase un niñato…
Cuantas veces han tocado el timbre de tu puerta para molestar…
Cuantas veces no han ayudado a una mujer con el cochecito de bebe a bajar o subir unas escaleras o del autobús…

Muchas, muchas veces…

Y esto no es nuevo de ahora, sino que parte de una mala educación tanto cívica como social. Y no la tienen porque incluso sus padres, tampoco la recibieron y poco puede educar el que ni sabe ni tiene conocimientos para ello.

En algunos de estos casos, las multas sirven para que ese energúmeno se lo piense, pero no siempre hay un policía detrás de cada energúmeno. Ni siempre vamos a estar recriminando a estos individuos lo que hacen mal, pues nos arriesgamos a que encima o nos chillen e insulten o que incluso nos peguen una paliza.

Pero lo que sí tendriamos que hacer es comprometernos a cumplir lo mejor posible nuestras labores de ciudadano y que pensemos un poco en los demás.

Al Gobierno le toca, en esa nueva asignatura de Educación Social, incluir estos temas, algunos más y sensibilizar a todos los escolares, para que en el futuro sean unos ciudadanos ejemplares.

También al Gobierno y a las Comunidades Autónomas, les toca hacer, una buena campaña a través de los medios de comunicación, en donde se les haga entender a todos los ciudadanos el camino a seguir para una convivencia mejor.

ASESINOS AL VOLANTE

Publicado: 10 septiembre 2008 en Accidentes, Educación Vial, Tráfico, Vehículos

No pasa un día, en el que no tengamos noticias de algún accidente de tráfico que desgracie a mas de una familia.

Los principales motivos son entre otros, el descuido, las distracciones al volante, las sustancias psicotrópicas, el consumo excesivo de alcohol y el exceso de velocidad.

Y podemos leer en la prensa que “un turismo que circulaba a 170 kilómetros por hora, colisiona con otros dos turismos, causando cuatro muertos y cinco heridos graves”.

O que “un turismo que circulaba en dirección contraria, hiere de gravedad a tres peatones. El conductor dió positivo en las pruebas de alcoholemia y no tenía el carné de conducir”.

Contra el descuido y las distracciones al volante, la solución empieza en la concienciación y la sensibilización de los conductores, con campañas publicitarias que traten de informar de las causas mas frecuentes de estos descuidos (poner música, atender a la mascota, el teléfono móvil, el GPS, etc.). Y por supuesto, una educación vial mas completa y mas sólida, desde cuando se inician los estudios de Primaria, hasta cuando se dan clases para obtener el permiso de conducir.
Para ello, sería conveniente que se incrementara esta formación, que a al cabo de los años, puede evitar desgracias.

Respecto al exceso de alcohol y otras sustancias, se podría aplicar lo mismo, sensibilización y concienciación, formación e información. Y además, endurecimiento de las penas cuando se provoque un accidente grave o alguna muerte.

En el exceso de velocidad, para el conductor, son aplicables las medidas anteriormente expuestas, pero claro, excepto las multas, no hay nada al margen, que le impida circular con su vehículo a la velocidad que le dé la gana…

Hay muchos turismos que alcanzan los 200 kilómetros por hora e incluso mas.

Sin embargo, el máximo de velocidad permitido es de 130 kilómetros por hora.

La solución es muy sencilla y ahí les dejo una pista.

Que el Gobierno actúe en consecuencia creando las Leyes necesarias, para colocar en todos los vehículos limitadores de velocidad.