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La playa (Capítulo III)

Publicado: 10 diciembre 2008 en Capítulo III, La playa, Relato

Lo dicho, me cambio y para la playita.

Cuanta gente hay en mi portal, habrá reunión de vecinos… Y están hasta los bomberos, alguno vivirá en mi portería y han venido a recogerlo.

– ¿Pero que has hecho desgraciado…?

– Que poca cabeza… Ese es el que se ha dejado los grifos abiertos.

¡Ahí va, madre mía! Como se ha puesto todo de agua. Las escaleras parecen las cataratas del Niágara…

Y mi casa, dos palmos de agua… Menos mal que no lo ha visto mi casera, que le debo cinco meses a la vieja fea y gorda esa. Hace más de tres meses que le dije “mañana le pago” y desde entonces viene a buscarme todos los días, es una pesada…

– Muchas gracias vecinos por ayudarme, si no es por vosotros no acabo nunca con el agua.

Los que viven debajo mía son los que más han ayudado y eso que en su casa parecía que estaba lloviendo.

– ¡Lando! !Lando que sé que estás ahí…!

¡ Dita sea, mi casera se ha metido hasta el salón! Yo me largo antes de que me vea…

Si es que tengo una suerte…, ni me ha visto… Y encima llevo la toalla de secar el suelo. Si todo me sale bien últimamente. ¡A la playa…!

Espero que no se note mucho de llevar calzoncillos a llevar bañador y este tanga que llevo es moderno.

Ya hemos llegado, estiro la toalla y en diez minutos seca…

– ¡Mamá, mamá, a ese hombre se le ve el culo peludo.

¡Vaya con el niñito, ya podía fijarse en las olitas, que me está mirando toda la gente…!

Ni caso, Lando, vámonos al agua, un bañito rápido y cuando vuelva no se nota que está la toalla mojada, más fresquito…

¡Que buena estaba el agua! Ahora una siesta y luego me compro una barra de pan y me hago un bocadillo que va a ser la envidia de España.

– Toc, toc, toc, toc, toc… toc, toc, toc

Y esta parejita, ya podían irse a otro sitio a jugar con la paletas, a dos metros los tengo…

Y este niño, mojado que estoy venga a correr y me está poniendo de arena hasta la coronilla y la madre se ríe.

– ¡HAY PAPA CACAPIPI OIGA!… ¡HAY PAPA CACAPIPI OIGA!… ¡CERVECITA, COCA COLA FRESQUITA!

Hala, a grito pelado, patatas, cacahuetes y pipas… A ver si lo vende todo y se larga por ahí…

(Cinco horas más tarde…)

¡Que siesta más buena que me he pegado, pero que calor… Me he puesto como un tomate, me he quemado hasta la médula, me pego otro bañito que no aguanto…!

¡Que buena estaba…!

– Mira mamá, el hombre del culo peludo parece un centollo.

Que simpático el niñito…

– Señora, perdone… ¿Ha visto usted mis cosas? Lo tenía todo puesto aquí, mi ropa, mi toalla…

– Pues no he visto nada, como estaba jugando con el niño…

¡Ay, madre mía, que me han robado…! La ropa, la toalla, los zapatos, las llaves, el carné, mi dinero…

Se han llevado hasta mi móvil roto que parece que hablo, que no vale para nada, pero que eso de hablar por teléfono “viste mucho”…

Si nada más que llevo el tanga…

A ver que me pongo, como quema la arena Bailis… Mira que suerte, una esterilla rota, pero no veas como apesta, esta tiene que ser del chino o que se ha cagado un chiquillo… Pero me la llevo.

Como quema la acera…

¡Ay! Una colilla encendida, como escuece, mira que pisarla… En medio de la planta del pie.

Mañana pongo una denuncia, que ya es muy tarde, a casita, sólo son cuatro kilómetros, lo malo es que no puedo apoyar el pie…

(A mitad de camino…).

Llevo los pies en carne viva, a ver si llego…

¡Anda, la policía…!

– ¡PÁRESE USTED AHÍ, LAS MANOS A LA CABEZA!

– ¿No le da vergüenza ir así por la calle? Documentación…

– “Tenemos un diez once… Individuo sospechoso indocumentado, que trasladamos a comisaría, cambio”

(Tres horas más tarde…).

Bueno, ya está hecha la denuncia y menos mal que me ha identificado un amigo. Relojero le llamamos, porque tiene muchos tic como los relojes y lo mismo te guiña un ojo, que parece que está silbando o se atranca hablando y termina de decir una palabra mañana.

Anda que han dicho de acompañarme a casa y con la esterilla, parezco una bailarina de la tribu de los indios Yanomamos…

– ¡Ay mi pie..! ¡Un cristal de botella y de pico, hasta el hueso… Ay!

¡Como sangra esto…! Menos mal que ya estoy cerca de mi casa… A golpe de talón, que si apoyo no veas como duele… Y en el otro la quemadura de la colilla… Ahora entiendo lo de la suerte de pisar una mierda de perro, cuanto más grande mejor, más blandita.

¡Anda las llaves, que no tengo llaves!

Me va a tocar dormir en mi coche, total por una noche…

¿Pero esto que es?

– ¡Oiga! ¿Que hace usted en mi coche?

– Yo lo he visto primero, a ver los papeles del coche…, si no los tiene no me voy de aquí…

– Pues déjeme un lado hombre, que mire usted como voy…

– Venga, pasa…

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