Decepcionados por el sucio negocio de la política.

Publicado: 27 julio 2012 en Actualidad, Crisis, Economía, España, Európides, Opinión, Partidos Políticos

Es una pena que algo tan simple como el estar en cualquier puesto en el mundo de la política, se haya confundido con la forma más rápida de enriquecerse a costa de otros.
Y es que si no hubiesen tantos abusos se podría funcionar, pero ha sido objeto de escalada de todos y cada uno de los “listos”, vividores y aprovechados que han tenido potestad para hacer y deshacer todo lo que les ha venido en gana y todo, claro está, con la Ley de su mano, legislando lo que más les interesa, hasta tal punto de garantizarse sueldos abusivos, dietas desorbitadas por cualquier motivo, despidos y ceses con indemnizaciones millonarias. Y por si fuera poco, asegurándose puestos en empresas privadas tras sus legislaturas, hacer concesiones a esas mismas empresas. O bien, garantizándose un puesto de trabajo fantasma al que ni asisten, asegurándose además de sus pensiones, puestos vitalicios en donde cobran una barbaridad, como puede ser por ejemplo el Consejo del Poder Judicial.

Y hacen bien, porque nadie se lo impide y además, los “tontos” de los ciudadanos les dan su confianza ciega para que hagan lo que quieran, que aprueben las leyes, decretos, decretos-ley y normas que les favorecen siempre.

El resultado es que no se puede mantener a tanto vividor, sumando a presidencias y órganos de gobierno de CCAA, diputaciones, concejalías, embajadas porque entre unos y otros, se están comiendo al país, el futuro del país y probablemente hasta nuestras pensiones.

El manifestarse, el hacer huelgas o cualquier otra opción similar, no vale para nada. Y para muestra sirva cuando la ETA mataba y se hacían esas manifestaciones. No servían para nada, excepto para mostrar el rechazo, pero para nada más, seguían matando.

Y con estos delincuentes legales pasa lo mismo. Se pueden hacer manifestaciones y huelgas, pero les da igual, porque encima la ley que ellos crearon les ampara en ese continuo despilfarro y malas gestiones.

La única solución es que se les ganara en las urnas con un partido nuevo, donde la única ambición de los políticos sea el cargarse el sistema, el derogar las leyes que les otorgan tantos privilegios, el hacer desaparecer a tantos puestos políticos inútiles, el gestionar y gobernar de otra manera y evitando que nadie se enriquezca a costa de los demás. Y por supuesto, que todos los ciudadanos estén debidamente representados.

Los españoles nos merecemos algo mejor, lo mejor. Y no son los políticos actuales ni los que estuvieron anteriormente los que están por la labor de darnos una mayor calidad de vida, pues los partidos mayoritarios y el resto también, solo buscan su propio interés y se olvidan de su principal razón de existir, el gobernar de forma noble defendiendo los intereses de los ciudadanos y no los suyos propios.

Desde que se instauró en España la democracia, una amplia mayoría de los españoles, hemos ido a nuestra gran cita con las urnas, para votar al partido político que más se acerca a nuestras ideas, al que más confianza nos da o al que nos ha convencido por las propuestas, directrices y promesas que sus candidatos nos expresan.

Todo este planteamiento real está muy bien y se supone que así debe de ser, pero claro está que, cuando votamos a ese partido, salga o no, le estamos dando la confianza durante cuatro largos años. Y durante esos cuatro largos años, pasan muchas cosas…

Ahí, nos damos cuenta de que con algunas cuestiones que se aprueban estamos de acuerdo totalmente, pero con otras cuestiones y otras medidas que se toman, no estamos en nada de acuerdo porque no nos convienen ni nos interesan o incluso nos perjudican enormemente y nada podemos hacer para evitarlo.

Solo nos queda el recurso de mostrar nuestra disconformidad en conversaciones con los amigos, con los compañeros de trabajo o con la familia. En algunos casos, los colectivos más afectados se pronuncian, hacen manifestaciones y huelgas, pero aunque cuentan con la solidaridad del resto, no se hace patente y quedan aislados a su suerte, que al final es la que le otorga el partido político que gobierna según su conveniencia y no la conveniencia de ese colectivo, teniendo que ceder en parte y saliendo con casi toda seguridad, casi igual de perjudicado, pero acallado por alguna pequeña concesión.

Y esto ocurre porque realmente, estos partidos políticos, no nos representan totalmente, pues le hemos dado “carta blanca” durante cuatro largos años, para que hagan y deshagan lo que quieran. Y si el anterior que estuvo en el Poder, ya había aprobado algo o ya estaba en marcha, se ha vuelto atrás, sin importar en absoluto el estudio que se haya hecho sobre ese asunto o el gasto que ya ha supuesto para el país. Esto, lo han hecho unos y otros.
Lo dicho, no nos representan, representan a sus mismos partidos, pero no a nosotros.

Por todo esto, aunque le demos la confianza a uno u otro partido político, deberíamos estar representados para que se tengan en cuenta a todos los ciudadanos, desde los más ricos hasta los más pobres, desde los que practican alguna religión, hasta los que no practican ninguna, desde los homosexuales hasta los heterosexuales, desde los de raza blanca hasta cualquier otra raza, desde las profesiones mas favorecidas hasta las menos…

Y lo ideal sería y es, que exista, al margen de lo que ya hay, un Partido Político que se aparte de los intereses propios de los partidos y que nos represente, sin olvidar a ningún sector ni a ninguno de los colectivos de cualquier índole o tendencia, porque eso sí es democracia y no las engañosas circunstancias que nos someten y aplastan cada vez que les interesa o quieren.

Este Partido del Pueblo o Grupo del Pueblo, al margen de que gobierne otro, debería estar formado por todos estos colectivos o sectores de profesiones, razas, sexo, opinión y religión, de tal forma que nadie quede sin estar representado. Y su cuantía de miembros, en relación proporcional al número de ciudadanos acordes a ese sector o colectivo, contando el colectivo o sector mas minoritario, con al menos un representante.

Sólo así estaríamos en cada momento representados.

Para lograr esto, hay que trabajar mucho, todos debemos aportar nuestro granito de arena a través de la unidad y ganarles en las urnas democráticamente con la convicción de crear un entorno mejor para todos, pero todo eso, en nosotros está el poder conseguirlo.

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